COMENTARIOS A LA SEGUNDA LECTURA
2 Ts 1, 11-2, 2

 

1. PARUSIA/VENIDA: MILENARISMO.

Al parecer, algunos exaltados de esta comunidad de Tesalónica habían difundido la opinión de que la venida del Señor, la Parusía, era inminente, con lo cual habían alarmado a los creyentes. Se fundaban en supuestas revelaciones y en algunas frases de Pablo en su carta anterior, que podían ser y fueron de hecho, mal interpretadas. En efecto, la exhortación a la vigilancia ante la repentina venida del Señor y la insistencia en la necesidad de orar sin interrupción, se prestaban a una interpretación milenarista. Se llama "milenarismo" a la actitud fanática de algunos primeros cristianos que, con el pretexto de la inmediata venida del Señor, se desentendían de organizar en el mundo la convivencia y dejaban el trabajo para dedicarse sólo a la oración. Pablo condena aquí esa actitud y serena los ánimos de la comunidad.

EUCARISTÍA 1974/60


2.

Algunos autores hablan de la posibilidad de una falsa carta de algún especialista en intranquilizar a la gente. El apóstol ha dejado entrever claramente su posición sobre la venida del Señor (cf. 1 Ts 2. 19; 3. 13; 4. 15-17; 5. 4). Los de Tesalónica pudieron creer que vivían ya en este período privilegiado de la historia. No hay que dejarse impresionar (Mc 13. 7). Cuando la visión de la fe es dudosa se comienza con tremendismos. La venida del Señor es gloria, esperanza, cumplimiento y gozo. Todo lo contrario a cualquier milenarismo fatalista y trágico.

EUCARISTÍA 1986/52


3.

La lectura de hoy tiene dos partes netamente diferenciadas: La primera es una plegaria de Pablo pidiendo por los tesalonicenses, a fin de que su vocación cristiana sea digna, y que Dios lleve a término sus buenos propósitos. Todo ello, como siempre en Pablo, es para que Cristo sea glorificado en ellos, y ellos en Cristo.

La segunda parte es un aviso o una clarificación sobre la venida del Señor Jesús. En su primera carta a los tesalonicenses Pablo había hablado de esta venida con un estilo apocalíptico, y fue mal comprendido por algunos de ellos; además, surgieron voces de alguna revelación e incluso de alguna otra carta de Pablo en el mismo sentido que hicieron pensar que realmente la venida de Cristo era inminente.

Uno de los puntos más importantes de la segunda carta a los Tesalonicenses es precisamente corregir aquella visión equivocada, retornando el buen sentido a la comunidad. Cristo vendrá, sí, pero no en seguida y, por tanto, hay que esperar con confianza y vivir conforme a la fe recibida "sin perder fácilmente la cabeza ni alarmarse".

J. NASPLEDA
MISA DOMINICAL 1989/21


4.

-"Os rogamos a propósito de la última venida de nuestro Señor Jesucristo... que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis...": La segunda carta a los tesalonicenses nos presenta un cuadro diametralmente opuesto al de la primera carta. Mientras en aquélla Pablo tenía que animar a la comunidad angustiada ante el retraso de la segunda venida del Señor, en ésta, en cambio, tiene que aplacar su exaltación ante la idea de una irrupción inminente de esta segunda venida. La comunidad ha recibido el impacto de unos visionarios o de un grupo de tendencia gnóstica que afirman que el día del Señor ya se ha realizado. Ante estas afirmaciones la carta señala que aún faltan una serie de acontecimientos antes de que llegue el fin y que el plan señalado por Dios tiene que irse realizando al ritmo que El quiera y no al ritmo que nos gustaría a los hombres. -"por supuestas revelaciones, dichos o cartas nuestras....": Esta segunda carta a los tesalonicenses crea un problema sobre su relación con la primera: ¿se trata de una corrección que hace el mismo Pablo de las afirmaciones contenidas en su primera carta? ¿Se trata de una carta de distinto autor y que intenta desautorizar la expectación de la parusía creada por la primera? La solución no es sencilla. Algunos comentaristas se inclinan por considerar 2 Ts como la obra de un autor post-paulino que, inspirándose en el pensamiento del apóstol, intenta combatir la presencia de tendencias de signo agnóstico en la comunidad. En este caso, no entra en confrontación con 1 Ts, sino que responde simplemente a una situación totalmente diferente.

J. M. VERNET
MISA DOMINICAL 1983/20


5.

La gloria del Señor Jesús en nosotros (2 Tes 1, 11-2, 2)

Los deseos expresados por el Apóstol se realizarán en la parusía. Los Tesalonicenses, ¿serán juzgados dignos de la llamada que Dios les ha dirigido? San Pablo reza por ello: Han sido llamados a la fe, una fe que debería ser activa; se trata, en consecuencia, de realizar todo el bien posible; eso no puede lograrse sin la ayuda de Dios. El propio Cristo encontrará su gloria en ellos. Es un tema al que, a pesar del Concilio Vaticano Il, no estamos aún habituados. La Iglesia, cualquier comunidad viva, es signo de la gloria de Dios: la Iglesia es signo de Cristo en el mundo. Esto constituye una responsabilidad para ella y para cada uno de sus miembros.

Pero, aunque todo esto apresura la parusía, los Tesalonicenses no deben perder la cabeza ni alarmarse por falsas profecías; san Pablo rechaza toda revelación, toda palabra y toda carta sobre este asunto. Será siempre tendencia de algunos ese esperar en su vida religiosa lo extraordinario, las revelaciones, el miedo. San Pablo se opone a esta manera de ver las cosas. El cristiano se caracteriza no por sus hechos extraordinarios, sino por su vida, testigo de la presencia de Cristo.

ADRIEN NOCENT
EL AÑO LITURGICO: CELEBRAR A JC 7
TIEMPO ORDINARIO: DOMINGOS 22-34
SAL TERRAE SANTANDER 1982.Pág. 142

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