EVANGELIO

El amor al prójimo no es "otra cosa" que el amor a Dios, sino la misma. Por eso, plantear el problema del "horizontalismo" (amor al prójimo a costa del amor a Dios) no tiene sentido. Si se ama realmente a Dios, automáticamente se está amando al prójimo, y viceversa, aunque a veces no se tenga plena conciencia de ello (Cf. Mt 25,31-46).

Sólo existe un mandamiento cristiano que resume a todos: el mandamiento del amor. En la medida que amamos al prójimo como Dios nos ama, lo cumplimos. Y en la Eucaristía lo celebramos.


Lectura del santo Evangelio según San Mateo 22,34-40.

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se acercaron a Jesús y uno de ellos le preguntó para ponerlo a prueba:

-Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?

El le dijo:

-«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.»

Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:

-«Amarás a tu prójimo como a ti mismo.»

Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas.