SEGUNDA LECTURA
La proclamación de la Palabra de Dios no está sincronizada con los intereses humanos, sobre todo con los intereses de los "poderes de este mundo". Por eso, todo acuerdo entre la Iglesia y el Estado que pretendiera garantizar esta sincronización, sería contrario a la misma entraña del Evangelio.
Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a Timoteo 3,14-4,2.
Querido hermano:
Permanece en lo que has aprendido y se te ha confiado; sabiendo de quién lo aprendiste, y que de niño conoces la Sagrada Escritura: Ella puede darte la sabiduría que por la fe en Cristo Jesús conduce a la salvación. Toda Escritura inspirada por Dios es también útil para enseñar, para reprender, para corregir, para educar en la virtud: así el hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena.
Ante Dios y ante Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos te conjuro por su venida en majestad: proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, reprocha, exhorta con toda comprensión y pedagogía.
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