SEGUNDA LECTURA

La proclamación del Evangelio no se puede hacer solamente a base de palabras, sino con fuerza del Espíritu y convicción profunda. De aquí que la fe sea activa, el amor operante y esforzado, y la esperanza perseverante.


Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 1,1-5b.

Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz.

Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones.

Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor.

Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda, como muy bien sabéis.