SEGUNDA LECTURA
Es cosa natural que de vez en cuando encadenen a los evangelizadores; pero jamás podrán encadenar a la misma Palabra de Dios. Solamente el propio evangelizador, si es cobarde, puede hacer abortar la palabra que Dios pone en su boca.
Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a Timoteo 2,8-13.
Querido hermano:
Haz
memoria de Jesucristo el Señor,
resucitado de entre los muertos,
nacido del linaje de David.
Este ha sido mi Evangelio,
por el que sufro hasta llevar cadenas,
como un malhechor.
Pero la palabra de Dios no está encadenada.
Por
eso lo aguanto todo por los elegidos,
para que ellos también alcancen su salvación,
lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna:
Es
doctrina segura:
Si morimos con él, viviremos con él.
Si perseveramos, reinaremos con él.
Si lo negamos, también él nos negará.
Si somos infieles, él permanece fiel,
porque no puede negarse a sí mismo.
![]()