PRIMERA LECTURA
La fuerza salvadora de Dios se manifiesta en cosas pequeñas, por mediadores y testigos. El nombre de Eliseo significa: Dios salva. Su taumaturgia pone en acción lo que proclama el nombre. La salvación para un enfermo comienza en la curación. Es verdadera salvación, cuando se encuentra a Dios en ella; su presencia le da infinitud. El modo de hablar de ella es siempre ingenuo, pero apunta a su verdad.
Lectura
del segundo libro de los Reyes 5,14-17.
En aquellos días, Naamán el sirio bajó y se bañó siete veces en el Jordán, como se lo había mandado Eliseo, el hombre de Dios, y su carne quedó limpia de la lepra, como la de un niño. Volvió con su comitiva al hombre de Dios y se le presentó diciendo:
-Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel. Y tú acepta un presente de tu servidor.
Contestó Eliseo:
-Juro por Dios, a quien sirvo, que no aceptaré nada.
Y aunque le insistía, lo rehusó.
Naamán dijo:
-Entonces, que entreguen a tu servidor una carga de tierra, que pueda llevar un par de mulas; porque en adelante tu servidor no ofrecerá holocaustos ni sacrificios de comunión a otro dios que no sea el Señor.
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