SEGUNDA LECTURA
La Palabra de Dios no es una droga angelical que adormece suavemente las conciencias, sino una espada tajante de dos filos que inquieta la cómoda seguridad de nuestras conciencias burguesas.
Lectura de la carta a los Hebreos 4,12-13.
La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos. Juzga los deseos e intenciones del corazón. Nada se oculta; todo está patente y descubierto a los ojos de Aquel a quien hemos de rendir cuentas.
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