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-Hombre
y mujer, creados por Dios
La
primera lectura de este domingo nos explica la creación de la pareja
humana. El autor sagrado no quiere darnos una explicación científica o
histórica, sino teológica y humana, a la vez. Se trata de un relato
que, detrás de la sencillez de su lenguaje que hace pensar en
historietas populares, tiene una gran profundidad y nos transmite
verdades profundas.
Empieza
con la reflexión que se hace Dios después de haber modelado al hombre
de la arcilla: "No está bien que el hombre esté solo". En
efecto: la persona humana no encuentra la plenitud del sentido de su
existencia en sí misma, sino en la relación con los demás. En un
primer momento, el Creador proporciona al hombre aquello que hemos
venido a llamar "animales de compañía". Dios crea gran
cantidad de animales y los regala al hombre. Los hace desfilar ante él
para que les ponga nombre, como señal de que le pertenecen. Y afirma
con cierto humor el autor sagrado que el nombre que ahora damos a cada
animal (como si en el universo entero sólo existiera esa lengua) es el
mismo que les diera Adán en aquel desfile.
Pero
a pesar de tener tantos animales de compañía. Adán continuaba
sintiendo la soledad. Es porque, aunque a veces nos hacemos la ilusión
de que nos relacionamos con algún animal, no existe ninguno capaz de
suplir la relación de persona a persona. Y tan antinatural es tratar a
una persona como si fuera una bestia, como tratar a una bestia como si
fuera una persona. La sensibilidad para con el sufrimiento de los
animales denota buenos sentimientos y es pedagógica, porque respetando
a los animales se aprende a respetar a las personas; pero cuando alguien
se preocupa tanto por las animalitos que no se da cuenta de las personas
que sufren, esa persona se ha deshumanizado.
-La
mujer es de la misma dignidad que el hombre
Así
pues, Adán "no encontraba ninguno como él que lo ayudase".
Entonces el Creador le dió a alguien que no será ya un animal de
compañía, sino una compañera. ¡Cuántas bromas se han hecho a partir
de la costilla de Adán! En contra de lo pretendido por algunos, el
autor sagrado no quiere decir que la mujer sea inferior al hombre, sino
todo lo contrario: no es un animalillo más como aquellos que no le
servían para superar su soledad; sino que Adán, al ver a Eva, exclama:
"¡Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!".
La mujer es de la misma naturaleza y dignida que el hombre. Si todavía
hoy hay mucho machismo, ¡imaginemos el que debía imperar en Oriente
hace ahora tres mil años! La doctrina de la igualdad de la pareja
humana es realmente revolucionaria.
A
la luz de! relato de la creación de la pareja humana podemos entender
la profundidad de la sentencia de Jesús sobre el matrimonio
indisoluble, cuando denuncia la ley mosaica del divorcio como una
deformación del plan divino, ocasionada por la dureza del corazón
humano. A pesar de las crecientes dificultades de la vida matrimonial,
que obedecen a distintas causas, y siempre partiendo de una gran
comprensión por nuestra parte para con los que se habían propuesto ese
ideal pero han fracasado en su intento, la Iglesia no puede dejar de
continuar proponiendo el plan divino. Se trata del gran proyecto de la
felicidad humana, que no siempre ha sido seguido por todos, pero que en
todas las culturas y a lo largo de siglos y milenios se ha revelado como
la fórmula más propicia para la felicidad del hombre y la mujer, y
para la procreación y educación de los hijos: uno, con una y para
siempre.
-Matrimonio
y Eucaristía
Que
esta Eucaristía fortalezca el amor que los matrimonios aquí presentes
el día de vuestra boda os prometisteis, y a todos nos ayude a progresar
en el cumplimiento del único mandamiento que Jesús nos dio.
HILARI RAGUER
MISA DOMINICAL 2000 12 7-8

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