SEGUNDA LECTURA
La pasión de Cristo no es un fin en sí misma, sino solamente un camino hacia la resurrección y la salvación plena. La ascética cristiana no puede contentarse con el lado negativo de la mortificación; tiene que tener siempre en cuenta el aspecto positivo y liberador del ejercicio de las virtudes.
Lectura de la carta a los Hebreos 2,9-11.
Hermanos:
Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte.
Así, por la gracia de Dios, ha padecido la muerte para bien de todos.
Dios, para quien y por quien existe todo, juzgó conveniente, para llevar a una multitud de hijos a la gloria, perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de su salvación.
El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos.
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