SEGUNDA LECTURA
El cristianismo no es necesariamente contestatario: hay que orar por los que detentan el poder. Eso sí, la oración cristiana se dirige en el sentido de la paz, de la convivencia, de la dignidad. Los cristianos no deberían orar nunca por el triunfo de la fuerza, de la agresión o de la represión. Sería sacrílego.
Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a Timoteo 2,1-8.
Te ruego, pues, lo primero de todo, que hagáis oraciones, plegarias, súplicas, acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que están en el mando, para que podamos llevar una vida tranquila y apacible, con toda piedad y decoro. Eso es bueno y grato ante los ojos de nuestro Salvador, Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.
Pues Dios es uno, y uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate por todos: éste es el testimonio en el tiempo apropiado: para él estoy puesto como anunciador y apóstol -digo la verdad, no miento-, maestro de los paganos en fe y verdad.
Encargo a los hombres que recen en cualquier lugar alzando las manos limpias de ira y divisiones.
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