EVANGELIO

Los discípulos tenían miedo de preguntar a Jesús, porque vislumbraban que su respuesta iría contra sus ambiciones personales. Muchas veces nuestra ignorancia es culpable, porque eludimos la pregunta sincera y sin recámara.


Lectura del santo Evangelio según San Marcos 9,29-36.

En aquel tiempo, instruía Jesús a sus discípulos. Les decía:

-El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará.

Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.

Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa les preguntó:

-¿De qué discutíais por el camino?

Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:

-Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.

Y acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:

-El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.

bluenoisebar.jpg (2621 bytes)