PRIMERA LECTURA

La oración de Salomón, formulada en clave sapiencial, atribuye la verdadera sabiduría al espíritu de Dios, presente en el hombre. La concepción antropológica dualista --cuerpo y alma-, de raigambre griega, es adoptada de prestado para señalar la incapacidad humana de elevarse a la altura de la aspiración. La revelación ayuda al hombre a encontrar su verdadero ser, en Dios.


Lectura del libro de la Sabiduría 9,13-19.

¿Qué hombre conoce el designio de Dios,
quién comprende lo que Dios quiere?

Los pensamientos de los mortales son mezquinos
y nuestros razonamientos son falibles;
porque el cuerpo mortal es lastre del alma
y la tienda terrestre abruma la mente que medita.

Apenas conocemos las cosas terrenas
y con trabajo encontramos lo que está a mano:

¿Pues quién rastreará las cosas del cielo,
quién conocerá tu designio,
si tú no le das sabiduría
enviando tu Santo Espíritu desde el cielo?

Sólo así serán rectos los caminos de los terrestres,
los hombres aprenderán lo que te agrada;
y se salvarán con la sabiduría
los que te agradan, Señor, desde el principio.