SEGUNDA LECTURA

El sentido literal de este texto es incompatible con la praxis, largamente difundida, de discriminar eternamente a los miembros de la asamblea litúrgica. Aún más, la igualación litúrgica obliga a buscar la igualación en todo el ámbito de la convivencia humana.


 

Lectura de la carta del apóstol Santiago 2, 1-5

Hermanos: no juntéis la fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso con la acepción de personas. 

Por ejemplo: llegan dos hombres a la reunión litúrgica. Uno va bien vestido y hasta con anillos en los dedos; el otro es un pobre andrajoso.

Veis al bien vestido y le decís:

- Por favor siéntate aquí, en el puesto reservado.

Al otro, en cambio:

- Estáte ahí de pie o siéntate en el suelo.

Si hacéis eso, ¿no sois inconsecuentes y juzgáis con criterios malos? 

Queridos hermanos, escuchad: 

¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del Reino, que prometió a los que le aman?