SAN
AGUSTÍN COMENTA LA SEGUNDA LECTURA
Sant 2,1-5: Ayuda a la pobreza y disminuye tu carga
Vosotros, quienes en este mundo sois ricos, haced lo que aconseja el Apóstol: Sean ricos, dijo, en obras buenas; den con facilidad (1 Tim 6,17). ¿por qué han de hacerlo con dificultad, cuando hay de dónde dar fácilmente? Opino que a las riquezas se las llamó también facultades, como queriendo decir facilidades, pues también a la pobreza suele llamarse dificultad. Luego den con facilidad, repartan con los demás. Tengan ellos, sí, pero den al necesitado; ayuden al compañero y aligeren su peso a la vez. ¡Rico!, en esta vida el pobre se ha convertido en tu compañero de viaje. Ves que él se fatiga porque no tiene, y tú te fatigas porque tienes. Él, al no poseer, no tiene dónde apoyarse tú, poseyendo demasiado, tienes algo que te oprime. Ayuda a la pobreza y disminuye tu carga, por esto. se dijo: Repartan con los demás.
El mismo Apóstol dice en otro lugar: No se trata de que para otros haya alivio y para vosotros estrechez (2 Cor 8,13). Por lo tanto, repartan. Tengan; pero lo que tienen de más, repártanlo. Así tienen lo necesario y no pierden lo que hayan dado. Serán más dueños de esto que de aquello con que se quedaron, pues, o bien lo han de dejar aquí, o bien lo han de consumir en sus necesidades. ¿Qué se hará de lo que hayan dado? Óyelo también. Sigue así: Atesoren para sí una buena base para el futuro, a fin de conseguir la verdadera vida (1 Tim 6,19). ¿Qué diste de grande, si has dispuesto emigrar de este lugar donde todo perece? Con lo que diste a los pobres los convertiste en tus portaequipajes. Si sois tales no floreceréis como el heno en la travesía de este mundo, sino como el olivo, que está verde aun en el invierno, y se dirá por vuestra boca: Yo soy como el olivo fructífero en la casa de Dios (Sal 51,10). Pero como olivo fructífero en la casa de Dios, mira lo que sigue: He esperado en la misericordia de Dios, no en la inseguridad de las riquezas (1 Tim 6,17).
Sermón 25 A, 4.