PRIMERA LECTURA

La enseñanza de los sabios parte de la experiencia manejable y termina en hondura trascendente. -La humildad halla el favor de los hombres y de Dios. Los hombres estiman y aman al que por humilde les valora en su grandeza. Y toda la grandeza humana, al reconocerse en su pequeñez creatural, se abre a la infinitud. Dios se revela como suprema sabiduría al humilde que adora. El autosuficiente se termina en sí mismo; el cínico no arraiga en tierra alguna.

Lectura del libro del Eclesiástico 3,19-21. 30-31.

Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad
y te querrán más que al hombre generoso.

Hazte pequeño en las grandezas humanas,
y alcanzarás el favor de Dios;
porque es grande la misericordia de Dios,
y revela sus secretos a los humildes.

No corras a curar la herida del cínico,
pues no tiene cura,
es brote de mala planta.

El sabio aprecia las sentencias de los sabios,
el oído atento a la sabiduría se alegrará.