SEGUNDA LECTURA
El cristiano debe ser, todo él, una especie de ofrenda permanente a Dios. Ahora bien; ello implica que no puede adecuarse a ningún esquema de «este mundo». En cierto sentido, el cristiano deberá ser siempre un inadaptado y estar, por consiguiente, disponible para superar todos los esquemas históricos, por venerables e intangibles que parezcan.
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Lectura
de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 12,1-2.
Hermanos:
Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable.
Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo perfecto.
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