SEGUNDA LECTURA
La necesaria corrección que los responsables de la comunidad tienen que hacer a los miembros de ella debe estar en función de la recuperación y de la buena salud de éstos. Por eso, siempre es condenable cualquier clima de terror producido por los dirigentes de cualquier sociedad.
Lectura de la carta a los Hebreos 12,5-7. 11-13.
Hermanos:
Habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron: "Hijo mío, no rechaces el castigo del Señor, no te enfades por su reprensión; porque el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos". Aceptad la corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues, ¿qué padre no corrige a sus hijos?
Ningún castigo nos gusta cuando lo recibimos, sino que nos duele; pero después de pasar por él, nos da como fruto una vida honrada y en paz. Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, en vez de retorcerse, se curará.
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