barra-01.gif (5597 bytes)

H O M I L Í A S 

barra-01.gif (5597 bytes)

DOMINGO XXI
TIEMPO ORDINARIO

CICLO A

PARA VER LA IMAGEN AMPLIADA HAGA CLIC SOBRE LA MISMA


Dios es un misterio insondable que nos sobrepasa, a pesar de que al mismo tiempo nos penetra por todas partes.. «¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos!». «Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros» (Is/55/09). ¿Quien no ha experimentado, alguna vez, la grandeza de Dios? Jesús la expresa también así, en respuesta al joven que le había llamado «Maestro bueno»: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios» (Mc/10/18). La grandeza de Dios es, por tanto, también una grandeza de bondad: a su lado nadie es realmente bueno. Este sentido de la admiración y el respeto es sanamente saludable. No podemos reclamarnos de Dios, como si lo tuviésemos al alcance de la mano y lo conociésemos.

Acerquémonos a él con respeto. Pongámonos en la escuela de Dios: «A Dios nadie lo ha visto jamás: El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer» (Jn 1. 18). «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Quien me ha visto a mí ha visto al Padre» (Jn 14. 6/9).

...............................

La salvación pasa a través de lo que podríamos denominar la mediación, esto es, a través de los mismos hombres. No hay nada que objetar a esta realidad. Dios lo quiere así. Lo cierto es que no se trata de una pretendida arbitrariedad de Dios. Es la manera más adaptada a nuestra manera de ser. La revelación implica el gran misterio de la acomodación de Dios a nosotros. Se ha mostrado a través de hechos y palabras que podemos captar y en un torrente de amor, el mismo Verbo se ha hecho hombre. Esta realidad encarnatoria prosigue en la Iglesia, sacramento visible de la salvación.

La figura de Pedro es hoy destacada en la línea de fundamentar la Iglesia. Una realidad importante que confiere solidez a la fe. Y que otorga eficacia a la sacramentalidad santificadora. Un domingo para valorar el ministerio de Pedro que realiza su sucesor, el Papa.

-La encuesta sobre la fe

Nuestro tiempo se caracteriza por las encuestas en los medios de comunicación. La pregunta y la respuesta siempre han sido y continúan siendo realidades vivas e importantes. Hay preguntas profundas y vitales. Y respuestas que también pueden serlo.

Jesús pregunta hoy a los apóstoles sobre lo que la gente opina de él. Las respuestas denotan una comprensión parcial. Se sitúan únicamente en el reconocimiento de su profetismo. Pero escapan a una justa comprensión de la personalidad de Jesús. Este sondeo tuvo la intención de preparar una pregunta personal y directa a los discípulos. Ahora tienen que definirse. «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Pedro, el primero de los apóstoles, responderá por todos: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».

La pregunta nos la dirige Jesús muchas veces: ¿Quién soy yo? ¿Por quién me tienes? ¿Qué importancia tengo en tu vida? Nuestra respuesta también tiene que ser rápida, sincera y osada: Tú eres la esperanza máxima, tú eres el Hijo de Dios encarnado para salvarnos.

Hemos de dar nuestra respuesta comprometida a Cristo Salvador, el Buen Pastor que da la vida por las ovejas, al Amigo que da la vida por sus amigos. ¡Qué paz responder con sinceridad al Señor y reconocerlo como primero y único en la vida!

-El don de la fe de Pedro

La fe de Pedro es grande. Jesús la alaba. Pero, no es un mérito del apóstol, sino un don de Dios. «Eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo».

El don siempre precede. ¿Qué ha hecho Pedro? Pedro ha cooperado, se ha abierto a la gracia de Dios.

Las palabras de Jesús adquieren un tono trascendente e impresionante: «Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». Sobre Pedro creyente se construirá el edificio de la comunidad cristiana. Sobre su fe firme se podrá levantar la casa de Dios.

Pedro será el hombre de las llaves, el que tiene un poder sagrado. Poder referido a la santificación de los hermanos. El atar y desatar son prerrogativas importantísimas destinadas a la vertebración y la comunión del pueblo de Dios.

Pedro será el fundamento visible de esta comunión y dará firmeza a la Iglesia. Todo eso prosigue en la sucesión apostólica.

La tarea de Pedro es importantísima para la Iglesia. La cumple, en la sucesión, el Papa. A través de este ministerio se mantiene viva la predicación evangélica y el testimonio de amor que corresponde siempre a la Iglesia. ¡Agradezcamos el don de Pedro! ¡Valoremos el papel de su sucesor! Y de una manera muy concreta: venerando su persona, acogiendo su ministerio y siendo diligentes en su enseñanza. Recordemos que el Papa, como demuestra el actual con sus actitudes y viajes, tiene la tarea de animar a la Iglesia y hacer de ella una verdadera comunión. Por eso mismo, pensar hoy en Pedro es ser conscientes que somos Iglesia apostólica, fundamentada sobre el colegio apostólico presidido por el Papa.

-Admiración religiosa

La Palabra de Dios siempre provoca nuestra admiración. «¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento el de Dios!», ha dicho san Pablo. Siempre que repasamos sus palabras y sus gestos aparece la inmensidad de su misterio. Nos damos cuenta de su manera clara y amorosa de proceder. No lo comprendemos todo, evidentemente, pero le tenemos una confianza absoluta, porque sabemos que todo sucede para nuestro bien.

Este domingo de agosto es una buena ocasión, al escuchar las lecturas, para recordar la importancia de nuestra fe y de nuestra vida en la Iglesia. Una oportunidad para agradecer los dones que el Señor nos otorga en abundancia. Reconozcamos que su misericordia es eterna. Pidámosle que concluya su obra. Y oremos de una manera especial por el Papa Juan Pablo II: que el Señor le asista siempre en el papel que le ha confiado. Oremos para que todos, unidos al Papa y a los obispos, vivamos una verdadera comunión que sea signo elocuente para todos los hermanos del mundo. Y, como Pedro, digamos a Cristo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.

bluenoisebar.jpg (2621 bytes)