PRIMERA LECTURA
La caída de un mayordomo real y la subida de otro da pie al profeta para hablar de Dios presente en la guía de la historia. Los títulos y símbolos del poder son sorprendidos en su clave mesiánica: anuncian reino de justicia y pueblo de Dios. En donde reina el espíritu de Dios, la autoridad humana cobra fuerza divina (Mt 16,19). La autoridad injusta tiene minado el asiento.
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Lectura
del Profeta Isaías 22,19-23.
Así dice el Señor a Sobna, mayordomo de palacio:
Te echaré de tu puesto, te destituiré de tu cargo.
Aquel día llamaré a mi siervo, a Eliacín, hijo de Elcías: le vestiré tu túnica, le ceñiré tu banda, le daré tus poderes; será padre para los habitantes de Jerusalén, para el pueblo de Judá.
Colgaré de su hombro la llave del palacio de David: lo que él abra nadie lo cerrará, lo que él cierre nadie lo abrirá.
Lo hincaré como un clavo en sitio firme, dará un trono glorioso a la casa paterna
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