EVANGELIO

El evangelio no es una noticia tranquilizante ni menos una droga que produce la uniformidad de una comunidad de alienados. El evangelio es una noticia inquietante, que puede engendrar la división hasta en el mismo santuario del hogar. Es inútil, pues, descafeinar la evangelización.

La Eucaristía es un signo de unidad que despierta el profetismo, exige valentía, desenmascara la falsa paz y soporta oposiciones. Al celebrarla, celebramos la cruz de Cristo, la sangre del Justo, que inició y completa nuestra fe.


Lectura del santo Evangelio según San Lucas 12,49-53.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!

¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. 

En adelante una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.