PRIMERA LECTURA
La comunidad nacida del exilio consolida las bases de su nueva existencia: el templo, el culto, el sábado, la ley. Son medios v modos de revivir la alianza y de hacer propia la salvación. Entre sus notas de grandeza está el universalismo, aunque sea traducido en lenguaje proselitista. El templo nuevo es «casa de oración» para todos los pueblos (Mc 11,17). La alegría de la salvación no es completa, si no asocia a todo el universo.
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Lectura del Profeta Isaías 56,1. 6-7.
Así dice el Señor:
Guardad el derecho, practicad la justicia,
que mi
salvación está para llegar
y se va a revelar
mi victoria.
A los extranjeros que se han dado al Señor,
para servirlo,
para
amar el nombre del Señor
y ser sus servidores,
que guardan el sábado sin
profanarlo
y perseveran en mi alianza:
los traeré a mi Monte Santo,
los
alegraré en mi casa de oración;
aceptaré sobre mi altar
sus holocaustos y
sacrificios,
porque mi casa es casa de oración
y así la llamarán todos los
pueblos.
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