PRIMERA LECTURA

El sentimiento de abandono y de futilidad pone en desesperación agónica al profeta que huye. Se echa a morir en el desierto, en donde el pueblo sufrió desesperanza, en donde Moisés estuvo acosado, en. donde Agar se vio a la muerte. Allí recibió un pan inesperado, como el antiguo maná, alimento del cuerpo y del espíritu. En él estaba el Dios que da vida y fortalece la esperanza. Con, él pudo hacer el largo camino hacia el monte de Dios.

 

Lectura del libro primero de los Reyes 19,4-8.

En aquellos días, Elías llegó a Berseba de Judá y dejó allí a su criado.

Continuó él por el desierto una jornada de camino, y al final se sentó bajo una retama, y se deseó la muerte diciendo:

-Basta ya, Señor, quítame la vida, pues yo no valgo más que mis padres.

Se echó debajo de la retama y se quedó dormido. De pronto un ángel lo tocó y le dijo:

-Levántate, come.

Miró Elías y vio a su cabecera un pan cocido en las brasas y una jarra de agua. Comió, bebió y volvió a echarse. Pero el ángel del Señor le tocó por segunda vez diciendo:

-Levántate, come, que el camino es superior a tus fuerzas.

Se levantó Elías, comió y bebió, y con la fuerza de aquel alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches, hasta el Horeb, el monte de Dios.