EVANGELIO

Jesús da aquí a la Iglesia una regla de oro: la Iglesia no ha sido nombrada árbitro o juez del mundo de la economía; por eso, no es quién para ofrecer un programa político-económico concreto. Pero sí debe ofrecer una inspiración determinada, según la cual los sistemas económico-políticos pueden ser juzgados éticamente. Así se explica que la Iglesia haya condenado el materialismo capitalista y el materialismo comunista.

Trabajar para vivir es una necesidad; vivir para trabajar, una desgracia; y atesorar, una injusticia. La eucaristía es una exigencia de vida cristiana, una aspiración a los bienes profundos, una cosecha: la de Cristo, síntesis de todo, que está en todos.

 

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 14,13-21.

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos.

Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:

-Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que, vayan a las aldeas y se compren de comer.

Jesús les replicó:

-No hace falta qué vayan, dadles ''vosotros de comer.

Ellos le replicaron:

-Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.

Les dijo:

-Traédmelos.

Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.