SEGUNDA LECTURA

La predicación del Evangelio a otros pueblos y a otras culturas no implica la asimilación de esas culturas y de esos pueblos por parte de los que predican, sino la destrucción del muro -social, político, cultural, económico- que creaba dos realidades antagónicas.


 

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 2,13-18

 

Hermanos:

Ahora estáis en Cristo Jesús.

Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos.

El es nuestra paz.

El ha hecho de los dos pueblos, Judíos y Gentiles, una sola cosa, derribando con su cuerpo el muro que los separaba: el odio.

El ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear, en él, un solo hombre nuevo.

Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio.

Vino y trajo la noticia de la paz; paz a vosotros los de lejos, paz también a los de cerca.

Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.