PRIMERA LECTURA

El sabio medita la historia, la actualiza y le arranca enseñanza. En las sucesivas etapas del pasado ve que el poder de Dios es el principio de su justicia y de su misericordia. Su soberanía universal le hace mostrarse compasivo y perdonar al pecador que se convierte. La dureza es debilidad; el verdadero poder es indulgente. La revelación de Dios enseña al hombre a ser hombre: el ser humano es la nota del justo.


Lectura del libro de la Sabiduría 12,13. 16-19.

No hay más Dios que tú, que cuidas de todo,
para demostrar que no juzgas injustamente.

Tu poder es el principio de la justicia,
y tu soberanía universal te hace perdonar a todos.

Tú demuestras tu fuerza
a los que dudan de tu poder total
y reprimes la audacia de los que no lo conocen.

Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación
y nos gobiernas con gran indulgencia,
porque puedes hacer cuanto quieres.

Obrando así enseñaste a tu pueblo
que el justo debe ser humano,
y diste a tus hijos la dulce esperanza
de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento.