PRIMERA LECTURA

El predicador de la alianza inculca el cumplimiento de sus cláusulas -los mandamientos- como camino de vida. No son inasequibles, ni lejanos, ni difíciles. Dios se revela y se acerca al hombre en ellos. Está ya en el corazón de quienes le han encontrado salvador. La obediencia a su palabra es la respuesta en amor al que en amor se adelantó. La ley inscrita en el corazón tiene sentido y lo da (Jr 31,33).


Lectura del libro del Deuteronomio 30,10-14.

Habló Moisés al pueblo diciendo:

-Escucha la voz del Señor tu Dios, guardando sus preceptos y mandatos; lo que está escrito en el código de esta ley; conviértete al Señor tu Dios con todo el corazón, y con toda el alma.

Porque el precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda ni inalcanzable; no está en el cielo, no vale decir: «¿Quién de nosotros subirá al cielo y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?» Ni está más allá del mar, no vale decir: «¿Quién de nosotros cruzará el mar y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?» El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo.