SEGUNDA LECTURA
El amor fraterno no consiste en la destrucción de uno para que sobreviva el otro, sino en la justa distribución de toda clase de bienes, tanto materiales como espirituales. Una sociedad, en la que no exista esta nivelación, no puede atribuirse la etiqueta de cristiana.
Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 8,7-9.13-15.
Hermanos:
Ya que sobresalís en todo: en la fe, en la palabra, en el conocimiento, en el empeño y en el cariño que nos tenéis, distinguios también ahora por vuestra generosidad.
Bien sabéis lo generoso que ha sido nuestro Señor Jesucristo: siendo rico, por vosotros se hizo pobre, para que vosotros, con su pobreza, os hagáis ricos.
Pues no se trata de aliviar a otros pasando vosotros estrecheces; se trata de nivelar. En el momento actual, vuestra abundancia remedia la falta que ellos tienen; y un día, la abundancia de ellos remediará vuestra falta; así habrá nivelación.
Es lo que dice la Escritura: «Al que recogía mucho, no le sobraba; y al que recogía poco, no le faltaba.»
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