PRIMERA LECTURA

El mensaje de los antiguos profetas se conservó en leyendas. Era más de acción que de palabra. Por eso hay que preguntar a la leyenda por su significado, y no cómo fue lo que relata. El nombre de Eliseo significa: Dios salva. Y eso mismo es lo que su acción quiere afirmar. El pesar de unos padres sin hijos encuentra su salvación propia en un hijo, cuando éste es reconocido como gratuito don de Dios. La salvación total es vivida en pequeñas salvaciones.


Lectura del segundo libro de los Reyes 4,8-11. 14-16a.

Un día pasaba Eliseo por Sunem y una mujer rica lo invitó con insistencia a comer. Y siempre que pasaba por allí iba a comer a su casa. Ella dijo a su marido:

-Me consta que ese hombre de Dios es un santo; con frecuencia pasa por nuestra casa. Vamos a prepararle una habitación pequeña, cerrada, en el piso superior; le ponemos allí una cama, una mesa, una silla y un candil y así cuando venga a visitarnos se quedará aquí.

Un día llegó allí, entró en la habitación y se acostó. Dijo a su criado Guiezi:

-¿Qué podemos hacer por ella?

Contestó Guiezi:

-No tiene hijos y su marido ya es viejo.

El le dijo:

-Llama a la Sunamita.

La llamó y ella se presentó a él.

Eliseo dijo:

-El año que viene, por estas mismas fechas abrazarás a un hijo.