|
Hablábamos
en DOMINGOS ANTERIORES de la llamada que nos dirige JC a cada uno:
"Sígueme". Y decíamos que esta llamada no nos afecta aisladamente,
sino como miembros de una comunidad de seguidores del Evangelio. Cada uno de
nosotros es llamado, pero todos necesitamos los unos de los otros para dar
nuestra respuesta -de hecho, realmente, en nuestra vida de cada día- a la
llamada amorosa y exigente del Señor Jesús. Hoy, siguiendo el evangelio de Mt,
se nos recuerda un aspecto que no podemos esconder, que no sería honesto
esconder, que no sería jugar limpio esconder, de esta llamada de JC.
-Es
difícil, pero no tengamos miedo
Una
de las características más evidentes de la predicación de JC -tal como nos ha
sido conservada por los evangelios- es la de su CLARIDAD. Quiero decir que no
esconde en absoluto que la cosa es difícil, que hacer lo que El dice CUESTA,
que no predica un camino llano sino un camino duro y exigente. Y no porque JC
pretenda que hagamos sacrificios como si tuvieran un valor por sí mismos, sino
porque cree que seguir el camino del Evangelio es, en sí mismo, algo difícil
Pero
JC no es un predicador que quiera asustar. A veces los que tenemos la misión de
comunicar su Palabra parece que queramos asustar. Y, otras veces, quizá lo
contrario: que queramos diluir la fuerza de su Palabra. No se trata de una cosa
ni de otra: Nl DE ASUSTAR Nl DE DILUIR. Lo que necesitamos es escuchar, en su
claridad y en su fuerza, la Palabra de JC. Y El nos dice que seguir su camino
-el camino de la voluntad del Padre- es difícil, pero añade inmediatamente: NO
TENGÁIS MIEDO.
-No
tengamos miedo de nosotros
Dice
JC: "No tengáis miedo a los hombres". En primer lugar, ello puede
referirse a NOSOTROS MISMOS. ¿No es verdad que, a veces, no nos atrevemos a
lanzarnos por el camino de JC porque tenemos miedo de nosotros mismos?
Recordemos
lo que hemos escuchado en la primera lectura, del profeta Jeremías. El vivió
en momentos difíciles, cuando todo -en el pueblo judío- parecía que se
derrumbaba. Pero entonces surgió vigorosa su palabra en nombre de Dios: no
pongáis la confianza en vosotros mismos sino en el Señor. Porque el Señor es
COMO FUERTE SOLDADO que lucha con los débiles y oprimidos.
TAMBIÉN
NOSOTROS VIVIMOS tiempos difíciles. Y no es extraño que a menudo estas
dificultades nos lleven a tener miedo de nosotros mismos: ¿sabemos lo que hemos
de hacer? ¿tenemos fuerza para hacerlo? La tentación es encerrarnos en
nosotros mismos, escudarnos en nuestra debilidad. Y así renunciamos a
aventurarnos por el camino que JC nos propone.
¿Por
qué? Porque siempre nuestra ingenua pretensión es caminar solos. Y si es
verdad que el camino lo hemos de hacer nosotros, también lo es que Dios lo hace
en y con nosotros. Trabajar por el Reino de Dios, por un mundo más fraternal y
más justo, es el trabajo que JC nos propone porque es SU TRABAJO, SU lucha, SU
camino. Por eso El es el fuerte soldado que lucha en nosotros.
De
ahí que desconfiar de nosotros mismos, tener miedo de nosotros mismos, es
desconfiar y tener miedo del Espíritu de Jesús que lucha en nosotros.
-No
tengamos miedo de los otros
"No
tengáis miedo a los hombres", dice JC. Ni de nosotros ni de los demás.
POR NINGUNA CAUSA: por más poder que tengan, por más dinero que tengan, por
más influencia, por más violencia que utilicen... Todo ello no vence la fuerza
de Dios. Una fuerza de Dios que NO ESTA en el poder, en el dinero, en la
violencia SINO en el amor, en la justicia, en la bondad. Por eso es mas fuerte.
El
cristiano está llamado a esta lucha constante. No contra nadie pero sí contra
toda injusticia, contra todo mal. Contra todo lo que significa no respetar los
derechos de cada hombre, los derechos de los más pequeños, los derechos de
cada pueblo, de cada clase. Si un hombre es tratado injustamente por el color de
su piel, o por sus ideas, o por su lengua, o por su situación social, o por lo
que sea... allí el cristiano debe luchar, SIN MIEDO -dice JC- PORQUE ES DIOS
QUIEN COMBATE en esta lucha dolorosa y difícil pero que nosotros creemos que
conseguirá su victoria plena.
Sentirse
implicado, sentirse comprometido en esta lucha de cada día es lo que el
evangelio llama PONERSE DE PARTE DE JC. Inhibirse, quedarse en casa, no salir en
defensa de quienes lo necesitas es NEGAR A JC ante los hombres.
J.
GOMIS
MISA DOMINICAL 1975/13
|