SEGUNDA LECTURA
La solidaridad humana tiene anverso y reverso: es solidaridad en el mal y en el bien. Para destruir el efecto perjudicial de la solidaridad en el mal, el cristianismo propone la solidaridad en el bien, pero a mayor escala que en el mal: «vencer el mal a fuerza de bien» (Rom 12,21).
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Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 5,12-15.
Hermanos:
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres porque todos pecaron...
Pero, aunque antes de la ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había ley.
Pues a pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con un delito como el de Adán, que era figura del que había de venir.
Sin embargo, no hay proporción entre la culpa y el don: si por la culpa de uno murieron todos, mucho más, gracias a un solo hombre, Jesucristo, la benevolencia y el don de Dios desbordaron sobre todos.
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