PRIMERA LECTURA

El desnudamiento de la intimidad revela al profeta como un pobre y un siervo del Señor. La difícil misión llena su existencia de conflicto con Dios y con los hombres. De  todos sus «enemigos» -él y ellos- encuentra refugio en Dios. Su confesión de desahogo recorre todo el camino que va desde la angustia y el desaliento hasta la paz completa y la seguridad. Aunque externamente no haya nada nuevo, Dios se le ha revelado dentro como su defensor.


Lectura del Profeta Jeremías 20,10-13.

Dijo Jeremías:

Oía el cuchicheo de la gente:
«pavor en torno».

Delatadlo, vamos a delatarlo, 
mis amigos acechaban mi traspiés.

A ver si se deja seducir y lo violaremos, 
lo cogeremos y nos vengaremos de él.

Pero el Señor está conmigo, 
como fuerte soldado; 
mis enemigos tropezarán 
y no podrán conmigo.

Se avergonzarán de su fracaso, 
con sonrojo eterno que no se olvidará.

Señor de los ejércitos, que examinas al justo 
y sondeas lo íntimo del corazón, 
que yo vea la venganza que tomas de ellos,
porque a ti encomendé mi causa.

Cantad al Señor, alabad al Señor,
que libró la vida del pobre de manos de los impíos.