Mercaba, diócesis de Cartagena-Murcia 1ª LECTURA COMENTARIO


COMENTARIOS A LA PRIMERA LECTURA
Jr 20, 10-13

 

1. Jr/PROFETA:

Contexto: -A Jeremías le toca vivir una etapa muy revuelta: el imperio asirio ha sido derrocado y surge un nuevo poder, el babilónico. Todos estos vaivenes se dejan sentir en el reino de Judá tanto a nivel político (sometimiento del rey Joaquín a Nabucodonosor) como a nivel religioso: de la gran reforma religiosa de Josías (a. 622) se pasa a una etapa religiosa sincretista bajo el reinado de Joaquín.

-En el relato de su vocación leemos que Jeremías ha recibido del Señor la misión de "arrancar y arrasar.., destruir y demoler..." (1, 10). Por eso denuncia la superficialidad del culto israelítico al igual que la pretensión del pueblo y del rey de rebelarse contra el "poderoso". El profeta, en el atrio del templo, pronuncia un discurso muy comprometido (25, 1-14) y es encarcelado por el sacerdote Pasjur, jefe de policía (19, 14-20, 6; 29, 26...). ¡En aras del orden se prohíbe escuchar la palabra de Dios en el templo! A Jeremías se le veta la entrada (36, 5), acusado de no patriota y alta traición.

Texto:- Nuestro texto forma parte de las secciones denominadas "confesiones de Jeremías" (11, 18-23; 12, 1-6; 15, 10-12; 17, 2-18; 18, 18-23; 20, 7-18) en las que el alma lírica del profeta muestra su gran dolor ante la calumnia y persecución. Es el grito agudo que revela el desgarro interior; Jeremías, al no instrumentalizar la palabra divina dando el parabién al rey, ministros y pueblo, sufre:

a) por causa de Dios: Jeremías no escoge su ministerio, sino que el Señor le llama (1, 6) y le arrastra sin poder escaparse (20,7). Por fiarse de Dios es objeto de escarnio y de burla por parte de sus conciudadanos. Jeremías acusa a Dios de seducción, de violación, como joven engañada y abandonada (Ex. 22, 15).

b) por causa de los hombres: La comprensión superficial del mensaje produce el rechazo de lo profético. Sus paisanos se burlan de él pronunciando sus mismas palabras. Al profeta le agradaría mucho más halagar a los suyos: "edificar y plantar" (1, 10). Por eso llega a la conclusión de cesar en su misión profética; sin embargo, no puede renunciar al volcán de la palabra divina que arde en su interior (v. 9).

-Y en medio del lamento un cambio repentino aparece en el texto (vs. 11-13); a pesar de todos los sufrimientos, el profeta:

a) Confía en Dios (v. 11), Jeremías está convencido de que lucha al lado del más fuerte (imagen de Dios como soldado). El lamento está cargado de confianza. b) Pide que triunfe la causa de Dios (v.12). La confianza en la victoria es origen de su oración. Pide justicia divina y no revancha humana.

c) Invita a la alabanza (v. 13) porque está seguro del triunfo de Dios. El profeta, porque espera, anticipa la acción de gracias.

Reflexiones: - Ser profeta, nadar contra corriente, no es tarea fácil. Violado por Dios será oprobio y desprecio del pueblo (vs. 7. 8. 10). Es la triste paga del mensajero divino de todos los tiempos (cfr. Am 7, 10-7; Hech. 16, 24). El Señor promete su asistencia y protección, pero no el triunfo y la gloria.

-Todo el pueblo de Dios es profético. La estructura de nuestro relato descubre la actitud de todo creyente; ante las dificultades que implica el mensaje de Jesús, el cristiano:

a) Se queja ante Dios: "Me sedujiste..., me forzaste, me violaste..." (v. 7a).

b) Se siente ridículo ante sus vecinos: "Yo era el hazmerreír todo el día, todos se burlaban de mí..., la palabra del Señor se me volvió escarnio y burla constantes..." (7b-10).

c) Pero su respuesta debe ser una actitud de fe (v.12) que conduce a la alabanza (v.13).

A. GIL MODREGO
DABAR 1987/34


2.

En la composición del libro de Jeremías -después del incidente del profeta con el sacerdote Pasjur, el cual para reducirlo al silencio, lo hace azotar y lo mete en el cepo de la puerta de Benjamín del Templo-, hallamos una parte de las denominadas "confesiones", de las que forma parte el fragmento de hoy. Es una plegaria que alterna expresiones de máxima desesperanza con la proclamación de la fe en Dios salvador, y encontraría su lugar histórico más adecuado en la situación de Jeremías perseguido por los funcionarios del rey, hundido en el barro de una cisterna hasta que muera en ella y, por último, liberado por el eunuco del rey, Ebedmelek (Jr 38). Jeremías vive el paso de la muerte a la vida, que queda reflejado en los dos momentos del texto.

-"Oía el cuchicheo de la gente: "pavor en torno": Jeremías ha llevado a los habitantes de Jerusalén un mensaje difícil de parte de Dios: la resistencia al enemigo (los babilonios) es inútil, sólo la rendición puede abrir una rendija a la esperanza de supervivencia del pueblo. Ahora, el profeta se siente víctima del mensaje que lleva. De ningún modo es aceptado y lo convierte en un sospechoso de traición.

- "Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado": Canto de victoria. Jeremías al verse liberado, celebra a Dios como el verdadero triunfador. Mientras los habitantes de Jerusalén confían en la celebración de sus armas para no morir en manos de los enemigos, el profeta busca la vida en la confianza en Dios. Dios es el único fuerte soldado.

- "Que yo vea la venganza que tomas de ellos": Después del canto de victoria viene la petición de venganza. Los culpables de la persecución del profeta serán juzgados por Dios, en quien él ha confiado su causa. Esta confianza se fundamenta en el hecho de que Dios "libró la vida del pobre". Aquí la expresión "pobre" desborda totalmente un sentido socioeconómico para tomar un sentido religioso: el pobre es el hombre fiel a Yavhé y desnudo de toda seguridad humana. La fidelidad a la llamada de Dios ha conducido a Jeremías hasta la máxima pobreza: la de la renuncia a su autonomía personal.

J. NASPLEDA
MISA DOMINICAL 1987/13


3.

En la primera lectura escucharemos cómo el profeta se ha convertido en la befa de la gente, de sus mismos compatriotas.

Pero este sufrimiento, lejos de desalentarle, le vigoriza y le abre al trato con Dios. En la dura prueba de la soledad y la condena, siendo inocente, se mantiene fiel y esperanzado en aquel que no se olvida de los pobres.

MISA DOMINICAL 1990/07