PRIMERA LECTURA

Las rápidas palabras de conversión y la exuberancia cúltica no convencen al profeta de que su pueblo haya tomado su camino. Su confesión de fe busca el provecho corto, la fertilidad que ofrecen los baales. Pero no hay en ella amor ni conocimiento de Dios. Y eso sería la verdadera religión. Dios está en la palabra del profeta, concienciando sobre esa sutil servidumbre de la religión. falaz y llamando a conversión.


Lectura del Profeta Oseas 6,3b-6.

Esforcémonos por conocer al Señor:
su amanecer es como la aurora
y su sentencia surge como la luz.

Bajará sobre nosotros como lluvia temprana;
como lluvia tardía que empapa la tierra.
«¿Qué haré de ti, Éfraín?
¿Qué haré de ti, Judá?

Vuestra misericordia es como nube mañanera,
como rocío de madrugada que se evapora.

Por eso os herí por medio de profetas,
os condené con las palabras de mi boca.

Porque quiero misericordia y no sacrificios,
conocimiento de Dios más que holocaustos.»