SEGUNDA LECTURA
El
hombre ha soñado siempre con ser superhombre pero el despertar de este sueño
ha sido siempre trágico. El último sueño -el nazismo- fue seguido de un
despertar horroroso: ocho millones de judíos eliminados en cámaras de gas y
una cruel guerra mundial. Sin embargo, el último Adán -el Cristo resucitado-
nos garantiza lo sustancial de aquel viejo sueño de la humanidad: más que
superhombres, seremos hombres celestiales, resucitados para siempre.
Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 15,45-49.
Hermanos: El primer hombre, Adán, se convirtió en ser vivo.
El último Adán, en espíritu que da vida.
El espíritu no fue lo primero: primero vino la vida y después el espíritu.
El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo hombre es del cielo.
Pues igual que el terreno son los hombres terrenos; igual que el celestial son los hombres celestiales.
Nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial.
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