SEGUNDA LECTURA

Los profesionales de la evangelización optan por el celibato para poder dedicarse plenamente a la difícil y peligrosa aventura de proclamar el Evangelio. Por eso no se justifica un célibe instalado, enriquecido y no comprometido.


 

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 7,32-35.

Hermanos:

Quiero que os ahorréis preocupaciones: el célibe se preocupa de los asuntos del Señor, buscando contentar al Señor; en cambio, el casado se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su mujer, y anda dividido.

Lo mismo, la mujer sin marido y la soltera se preocupan de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos en cuerpo y alma; en cambio, la casada se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su marido.

Os digo todo esto para vuestro bien, no para poneros una trampa, sino para induciros a una cosa noble y al trato con el Señor sin preocupaciones.