MONICIONES Y CANTOS

· La celebración que mejor hay que preparar. 
· La celebración que mejor hay que vivir. 

1. RITOS DE ENTRADA. Habrá que preparar bien todos los detalles: conocer bien lo que se debe hacer, y hacerlo con espíritu y vida. Nótese que el pregón pascual se debe cantar o proclamar vigorosamente, para crear intensidad celebrativa. 

2. LITURGIA DE LA PALABRA. Comienza con una monición del celebrante, la del misal u otra adaptada, invitando a todos a ponerse en actitud de escucha de la Palabra. 

I. (Génesis 1,1-2,2): Empezamos, en esta noche, escuchando los comienzos de nuestra historia. Todo es fruto del gran amor de Dios. 
Todo nace, todo es vida, todo es bueno. Y el gran amor de Dios continúa siempre, en todas las generaciones del mundo y de los hombres. 

ll. (Génesis 22,1-18): Dios está siempre presente en nuestra historia. Y Dios llama. Escuchemos ahora cómo respondió Abrahán a la llamada de Dios, incluso cuando creia que Dios le estaba pidiendo la muerte de su propio hijo. Pero la llamada de Dios nunca es para la muerte, sino para la vida. 

III. (Éxodo 14,15-15,1): En esta noche de Pascua, escucharemos ahora el gran relato que marca la historia del pueblo de Israel. Dios no puede soportar la esclavitud de sus hijos, Dios combate junto a ellos contra los poderosos y los opresores. Es este un gran anuncio gozoso. 

IV-V-VI. (Isaías 54,5-14; Isaías 55,1-15; Baruc 3,9-15.32-4,4): Escuchemos ahora la palabra de los profetas. Ellos anuncian al pueblo el amor de Dios, el amor inmenso que jamás falla, que siempre espera. El amor que es más fuerte que todas las infidelidades, que todas las debilidades de los hombres. 

VII. (Ezequiel 36,16-28): La última lectura del Antiguo Testamento que escucharemos en esta noche nos invita a mirar hacia adelante, hacia el futuro. El pueblo está en el exilio y reconoce su culpa. Y Dios les anuncia la gran esperanza: él mismo vendrá a cambiar los corazones, él mismo transformará la vida de los hombres. 

Gloria: Hemos escuchado el largo camino de la humanidad, el largo camino del pueblo de Israel guiado por el amor de Dios. Ahora, antes de escuchar el término de este camino, cantemos gozosamente la alabanza a nuestro Dios, el himno de su gloria. Porque la gloria de Dios es la vida del hombre. 

Oración colecta 

Lectura del apóstol (Romanos 6,3- 11) 

Antes del aleluya (Ev.: Lucas 24,1-12): Pongámonos de pie. 
(Pausa).
Hermanos, amigos, con toda la fe, con toda la alegría, nos uniremos ahora en el canto que anuncia la vida nueva que nace esta noche para Jesucristo y para todos los hombres. Aclamemos al Señor por su amor inmenso, su amor que ha vencido para siempre a la muerte. (Se canta solemnemente el aleluya alternado con las estrofas del salmo. Después del evangelio puede repetirse el aleluya). 

3. LITURGIA DEL BAUTISMO 
Monición inicial: Hemos escuchado la Palabra de Dios que nos ha anunciado la vida nueva de Jesucristo. Ahora, esta vida nueva se nos hará signo cercano. El agua del bautismo será ahora el centro de nuestra reunión, el agua que significa nuestra incorporación a Jesucristo resucitado, el agua fecunda que nos hace hijos de Dios. 

Oración universal: A Jesús, el Señor resucitado, nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida, le presentamos esta noche nuestra oración. Oremos diciendo: JESUS RESUCITADO, ESCUCHANOS. 

1. Por los hombres y mujeres del mundo entero; por la paz y la justicia en todos los pueblos de la tierra; para que nadie sea excluido de la riqueza y el bienestar; para que acaben las violencias y las esclavitudes. OREMOS: 

2. Por los que esta noche, en el mundo entero, reciben el bautismo o la confirmación: para que vivan siempre llenos de la fuerza del Espiritu Santo. OREMOS: 

3. Para que el papa Juan Pablo, nuestro obispo N. y todos los cristianos, seamos renovados con la gracia de la Pascua. OREMOS: 


4. Para que los que esta noche nos hemos reunidos aquí (en...) para celebrar la resurrección del Señor, tengamos siempre su alegría en nuestro corazón. OREMOS: 

Jesús resucitado, escucha nuestra oración. Tú, Señor, hermano, que vives y reinas... 

4. LITURGIA DE LA EUCARISTIA. (después de la oración de los fieles todo el mundo se sienta, se hace una pausa y se dice la monición). Habrá que cantar todos los elementos posibles. 

Monición antes de las ofrendas: Llegamos al momento central de nuestra celebración, de nuestra fiesta de esta noche. Jesús resucitado se hará presente entre nosotros con aquellos signos que él nos dejó, el pan y el vino. Con alegría, con agradecimiento, dispongámonos a celebrar la Eucaristía de Pascua. 
Padrenuestro: Hermanos, el Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos está en nosotros y ora en nosotros. Unidos a él, nos atrevemos a decir: 

Invitación a la comunión: Este es el Cordero de Dios, Jesús muerto y resucitado, pan de vida para siempre. Dichosos los invitados... 

Poscomunión: Oremos (pausa). 
Derrama, Señor, sobre nosotros tu espíritu de caridad, para que vivamos siempre unidos en tu amor los que hemos participado en un mismo sacramento pascual. Por Jesucristo nuestro Señor. 

Despedida (después de la bendición solemne): Hermanos, anunciad a todos la alegría del Señor resucitado. Podéis ir en paz, aleluya, aleluya. 

Sugerencias para los cantos. Recuérdese la importancia de cantar, en la Vigilia Pascual, todos los elementos cantables de la plegaria eucarística (dialogo del prefacio, prefacio, aclamación de la consagración, doxología, amén final). Y también el diálogo inicial y la aclamaciónf 'nal del evangelio. 

Lucernario: 
La luz de Cristo (Misal);
Oh luz gozosa, MD 8 (608) CLN 760 (653). 
Anuncio de la Pascua: Se pueden intercalar aclamaciones a Cristo.
Liturgia de la Palabra: Responsorios propios, MD 135-139, 145-148 (735-739,745-748)
Antes del evangelio, Aleluya gozoso, a ser posible,cantado por el presidente, alternando con los versos del salmo. 
Bautismo: 
Bendigamos a Dios, CLN 620 (estr.3-4); 
Cantaré eternamente, MD 243 (843) CLN 512. 
Aspersión: Vidi aquam, MD cat.87-1 CLN A 81;
Agua viva, MD 93 (693); 
Un solo Señor, MD 5 (605) CLN 608. 
Comunión: Nuestra Pascua, MD 351 (951) CLN 203; 
El Señor resucitó, MD 356 (956) CLN 204; 
Cristo resucitó, MD 368 (968) CLN 218. 
Final: Regina coeli, MD 392 (bil.596-1) CLN 302; 
Reina del cielo, MD 388 (988) CLN 324. 

MISA DOMINICAL 1998, 6, 1



MONICIONES A LAS LECTURAS

1.LAS LECTURAS Las lecturas del AT tienen un ritmo interno bien conocido: la Ley y los Profetas, con los Salmos. En el primer grupo, la creación, el sacrificio de Abrahán y el paso del mar Rojo. En el segundo, la llamada al amor renovador (con una alusión intencionada a los días de Noé y al diluvio: referencia bautismal y eclesial) y las imágenes sapienciales-sacramentales de la alianza (el agua, el alimento, la Palabra) en los dos textos de Is; la llamada entusiasta a la fe, en el texto de Ba; la promesa del don escatológico (un pueblo, un agua pura, un corazón y un espíritu nuevos), en el maravilloso texto de Ez. En los salmos resuenan los temas de las lecturas que les preceden, destacándose los dos cánticos bíblicos: el de Moisés para la lectura del Ex y el de Is 12 como cántico bautismal. (·TENA-P._MI-DO/80/08)

1ª lectura: Génesis 1,1-2,2. Vio Dios todo lo que había hecho; y  era muy bueno

Texto en prosa rítmica, altamente poética, compuesto en torno al  siglo IV aC. por la tradición sacerdotal de Jerusalén bajo la  influencia asirio-babilónica según las ideas pseudo-científicas de la  cosmografía de la época. Lo importante son las convicciones de fe  que nos transmite: el universo es obra de Dios, la creación entera  es buena, el hombre ha recibido la bendición divina y ha sido hecho  a imagen de Dios. En esta noche el texto de la creación nos  recuerda que la redención culmina el proyecto de Dios trazado  desde el inicio.

2ª lectura: Génesis 22,1-18. El sacrificio de Abrahán, nuestro  Padre en la fe

Los especialistas ven en este texto un resto de la costumbre  fenicia y cananea de la inmolación del primogénito. El relato iría  contra esta tradición. Dios no quiere sacrificios humanos sino la  obediencia de la fe. La tradición judía ve en la disponibilidad de  Abrahán y de Isaac el hecho fundamental por el cual Dios se  comprometerá a salvar a las generaciones venideras. La tradición  patrística vió en Isaac el prototipo de Cristo: hijo único ofrecido y  recuperado por el Padre.

3ª lectura: Éxodo 14,15-15,1. Los israelitas entraron en el mar a  pie enjuto

De las lecturas del AT de esta vigilia, ésta es la más importante.  Describe el acto fundador del pueblo: el grupo de esclavos llega a  ser el pueblo salvado por Dios. La liberación de Dios desemboca en  el canto de acción de gracias de todo el pueblo. El texto se  relacionó en el NT con la Pascua cristiana: el paso a la vida y a la  gracia, por medio del sacramento del Bautismo (cf.1C 10,1-13).

4ª lectura: Isaías 54,5-14. Con misericordia eterna te quiere el  Señor, tu redentor

Dos temas están presentes en este texto de Isaías: el matrimonial  y el de la reconstrucción. La salvación de Dios se compara a la del  marido que acoge de nuevo a la esposa infiel. La imagen de la  esposa en esta noche nos recuerda la tradición judía que une la  lectura del Cantar de los Cantares a la fiesta de la Pascua. La  Iglesia, esposa de Cristo, abre sus brazos a los nuevos hijos que  esta noche renacen por las aguas bautismales. El nuevo pueblo  reconstruido vivirá lejos de la opresión de sus enemigos.

5ª lectura: lectura: Isaías 55,1-11. Venid a mí, y viviréis

Al final del libro del Deuteroisaías (cc. 40-55) vuelve a salir el  tema de la palabra. Primero con el grito del vendedor ambulante (v  1-2); viene después una síntesis del mensaje del profeta: un nuevo  pueblo, un nuevo David, una nueva Alianza (v 3-5); concluye con la  afirmación de la certeza y la eficacia de la palabra de Dios (v 6-11).  La mención del trigo y del vino tiene para los oídos cristianos  resonancias eucarísticas.

6ª lectura: Baruc 3,9-15.32-4,4. Caminad a la claridad del  resplandor del Señor.

El fragmento 3,9-4,4 constituye la segunda parte del libro de  Baruc, centrada en un magnífico elogio a la sabiduría divina y una  urgente exhortación a conformar la vida según sus principios. La  sabiduría de Dios cristaliza en el "libro de los mandamientos de  Dios" (4,1). Para el cristiano, Cristo es la sabiduría del Padre y el  Evangelio la norma de su conducta.

7ª lectura: Ezequiel 36,16-17a.18-28. Derramaré sobre vosotros  un agua pura, y os daré un corazón nuevo.

Si en la lectura del Éxodo Dios fijaba su mirada sobre el pueblo  oprimido, ahora lo hace sobre un pueblo rebelde. Israel ha  endurecido su corazón y se ha obstinado ante Dios. Gratuitamente,  sin merecerlo el pueblo, Dios ofrece de nuevo su perdón. La  salvación ahora consiste no en un cambio social -de esclavitud a  libertad- sino transformación personal: purificación y cambio de  corazón-mentalidad.

8ª lectura del Apóstol: Romanos 6,3-11. Cristo, una vez resucitado  de entre los muertos, ya no muere más.

A la pregunta de si el cristiano puede permanecer en una vida de  pecado (cf. 6,1), Pablo responde con una negación rotunda. Basa  su afirmación en la asociación del cristiano en la muerte y  resurrección de Cristo: la muerte es un hecho único y pasado que  ha eliminado, de una vez para siempre, en el cristiano al "hombre  pecador". El cristiano debe esforzarse en poner en práctica este  principio fundamental, de modo que el pecado no domine ya más en  él.

PARA EL CICLO B: Evangelio: Marcos 16,1-8. Jesús el Nazareno, el crucificado, ha  resucitado.

Estamos en el final del evangelio de Marcos. El acontecimiento de  Jesús de Nazaret desemboca en su resurrección. El evangelista no  nos explica el cómo del suceso, tan sólo lo proclama: "Ha  resucitado" (v 6). Constituye el grito fundamental de la fe cristiana.  El ángel envía a las mujeres a Galilea, donde todo había empezado. 

JORDI LATORRE
MISA DOMINICAL 2000, 6, 9-10