PRIMERA LECTURA

La fe sabe hablar del Dios distante y cercano, que pone en evidencia la infidelidad y que tiene compasión. En todo evento el pueblo de Dios se define por la referencia a él, oculto o revelándose. Dios se muestra presente por un profeta como Moisés, que se acerca al lugar en donde Dios se acerca a él. El mediador invoca su presencia y su guía, y pronuncia su nombre clemente y compasivo sobre el pueblo. Dios revela por él su alianza.

 

Lectura del Libro del Exodo 34,4b-6. 8-9.

En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos tablas de piedra.

El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor.

El Señor pasó ante él proclamando:

Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad.

Moisés al momento se inclinó y se echó por tierra.

Y le dijo:

-Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque ése es un pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya.