QUINTA
LECTURA
Mirar al mundo con visión de fe supone descubrir en él al Espíritu Santo, que está derramado por toda la creación como un germen de resurrección. Así, pues, una visión cristiana del mundo es forzosamente optimista en orden a la continua mejora del mundo y de la humanidad.
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 8,22-27.
Hermanos:
Sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto.
Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.
Porque en esperanza fuimos salvados. Y una esperanza que se ve ya no es esperanza. ¿Cómo seguirá esperando uno aquello que ve?
Cuando esperamos lo que no vemos, esperamos con perseverancia.
Así también el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.
El que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.
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