SEGUNDA LECTURA

Las relaciones entre Dios y el hombre empiezan siempre por la iniciativa de Dios. Dios, en primer lugar, ama al hombre; después, el hombre, si quiere, corresponde al amor de Dios; solamente desde aquí podrá el hombre conocer algo de Dios.


A la lectura del 6º Domingo hemos añadido la del Domingo 7º, que es su continuación

Lectura de la primera carta del Apóstol San Juan 4,7-16.

 

Queridos hermanos:

Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor.

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios mandó al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él.

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo, como propiciación por nuestros pecados.

Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros.

A Dios nadie le ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.

En esto conocemos que permanecemos en él y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo, para ser Salvador del mundo.

Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios.