SEGUNDA LECTURA
Nuestra fe cristiana, más que fe en «otra vida» es fe en una eternización de esta misma vida, liberada de las ataduras de la corrupción y de la muerte. Por eso el cristiano no renuncia a este mundo; sino que lo quiere para siempre.
Lectura del libro del Apocalipsis 21,1-5a.
Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo. Y escuché una voz potente que decía desde el trono:
-Esta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado.
Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Ahora hago el universo nuevo.»
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