PRIMERA LECTURA
En aquella primera comunidad cristiana todos eran todavía judíos, pero unos procedían de la emigración y eran, por lo tanto, más abiertos; y otros eran de familias que nunca abandonaron Palestina y eran, por ello mismo, más conservadores y tradicionalistas. Estos últimos trataban a los de la emigración como cristianos de segunda clase. Los apóstoles condenaron esta discriminación.
![]()
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 6,1-7.
En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, diciendo que en el suministro diario no atendían a sus viudas. Los apóstoles convocaron al grupo de los discípulos y les dijeron:
No nos parece bien descuidar la Palabra de Dios para ocuparnos de la administración. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu de sabiduría; y los encargaremos de esta tarea; nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra.
La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Simón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando.
La Palabra de Dios iba cundiendo y en Jerusalén crecía mucho el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.
![]()