PRIMERA LECTURA

San Pedro, en su predicación directa al pueblo, no utiliza un lenguaje diplomático, sino claro e incisivo: «Vosotros, por mano de paganos, lo matasteis en una cruz.» Una evangelización, que no señala con el dedo las lacras morales de los individuos y de la sociedad, es un escamoteo de la Palabra de Dios.


 


Lectura de los Hechos de los Apóstoles 2,14.22-28.

El día de Pentecostés, se presentó Pedro con los once, levantó la voz y dirigió la palabra:

Escuchadme, israelitas: Os hablo de Jesús Nazareno, el hombre que Dios acreditó ante vosotros realizando por su medio los milagros, signos y prodigios que conocéis. Conforme al plan previsto y sancionado por Dios, os lo entregaron, y vosotros por mano de paganos, lo matasteis en una cruz. Pero Dios lo resucitó rompiendo las ataduras de la muerte; no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio, pues David dice:

Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón,
exulta mi lengua
y mi carne descansa esperanzada.

Porque no me entregarás a la muerte
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me has enseñado el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia.