PRIMERA
LECTURA
En el pueblo que busca salvación estalla el anuncio que llena toda la tierra: llega el Dios salvador. El mensajero la siente ya presente y desde él ve un pueblo santo, buscado, redimido, surgir de un pueblo manchado e irredento (Is 60,15). El pueblo de Dios no está dejado al azar, al vaivén de la naturaleza y de la historia. Se sabe pensado y querido por el tú que está en la hondura de toda la realidad y que viene a su encuentro.
Lectura del Profeta Isaías 62,11-12.
El Señor hace oír esto hasta el confín de la tierra:
Decid
a la hija de Sión:
Mira a tu salvador que llega,
el premio de su victoria lo acompaña,
la recompensa lo precede.
Los
llamarán «Pueblo santo»,
«redimidos del Señor»;
y a ti te llamarán «Buscada»,
«Ciudad no abandonada».
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