Estas dos lecturas corresponden a las "lecturas ad libitum" del ciclo B, que se encuentran en la última edición del leccionario y en los misales manuales.
1ª lectura: Génesis 15, 1-6. 21, 1-3. Te heredará uno salido de tus entrañas
En la fiesta de la Sagrada Familia, leer esta escena en la primera lectura hace entroncar el nacimiento de Jesús con la continuidad de una larga historia: es Dios quien actúa con su fuerza allí donde encuentra fe y disposición abierta, y así realiza sus promesas. La familia de Jesús es la culminación de todo esto, y la familia de Abrahán es una primera realización.
La lectura contiene dos fragmentos muy alejados pero que se relacionan bien. El primero (15,1-6) recoge la queja de Abrahán, que lleva mucho tiempo esperando el cumplimiento de unas promesas que no se realizan. Pero Dios responde reiterando estas promesas en su doble vertiente: el nacimiento de un hijo, y la perpetuación en una descendencia numerosa, que formará un gran pueblo (en los versículos siguientes, 15,7-21, que no leemos, vendrá la tercera vertiente: la posesión de una tierra). Abrahán responde, simplemente, con la fe: es la única respuesta que Dios espera, y es la respuesta que permite que las promesas de Dios se hagan realidad.
El segundo fragmento (21,1-3) recoge la realización de la promesa del hijo. Ha ido pasando el tiempo, le ha nacido a Abrahán un hijo de la esclava Agar (16,1-16), Abrahán y Sara son ya ancianos, Dios ha vuelto a prometer un hijo a Sara y Sara se ha reído (18,1-15). Abrahán se ha mantenido firme en la fe, y finalmente Dios ha realizado su promesa. Y de aquella descendencia de Abrahán nacerá el pueblo de Israel, y Jesús.
2ª lectura: Hebreos 11,8.11-12.17-19. Fe de Abrahán, de Sara y de Isaac
Hacia el final de la carta a los Hebreos (dedicada toda ella a reafirmar la fe de unos cristianos de la segunda generación que estaban en peligro de caer en el desánimo), el autor recoge algunos testimonios de la fe de los antepasados de Israel, que en situaciones oscuras mantuvieron esta fe-confianza en las promesas de Dios. Aquí leemos fragmentos referidos a la fe de Abrahán.
En primer lugar salen los temas que recogía la primera lectura (los hijos, la descendencia numerosa), con una mención de la fe de Sara que no se corresponde mucho a lo que el libro del Génesis explica. Y después se añade el otro gran momento de fe, el más duro de todos: el sacrificio de Isaac, en el que el autor ve un anuncio de la fuerza de Dios que resucitó a Jesús.
Leer este texto en la fiesta de hoy tiene el sentido que señalábamos a propósito de la primera lectura: el entroncamiento de Jesús en la larga historia que empieza con Abrahán, y la afirmación de que esta historia se ha fundamentado en la fe de sus protagonistas, gracias a la cual Dios ha podido actuar.
JOSEP LLIGADAS
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