PRIMERA LECTURA
El advenimiento de Yavé convierte a Jerusalén en un foco de luz para todo el mundo, en un faro que orienta todos los caminos. Los pueblos que yacían en las tinieblas de la muerte se levantan y emprenden la marcha bajo la nueva luz.
Lectura
del Profeta Isaías 60,1-6.
¡Levántate,
brilla, Jerusalén, que llega tu luz;
la gloria del Señor amanece sobre ti!
Mira: las
tinieblas cubren la tierra,
la oscuridad, los pueblos,
pero sobre ti amanecerá el Señor,
su gloria aparecerá sobre ti;
y caminarán los pueblos a tu luz;
los reyes al resplandor de tu aurora.
Levanta la
vista en torno, mira:
todos ésos se han reunido, vienen a ti:
tus hijos llegan de lejos,
a tus hijas las traen en brazos.
Entonces lo
verás, radiante de alegría;
tu corazón se asombrará, se ensanchará,
cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar,
y te traigan las riquezas de los pueblos.
Te inundará
una multitud de camellos,
los dromedarios de Madián y de Efá.
Vienen todos
de Sabá, trayendo incienso y oro
y proclamando las alabanzas del Señor.
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