La Iglesia no es una resultante histórica o puramente democrática de los creyentes en Cristo, sino un proyecto concebido por Dios desde la eternidad. Por eso es inútil crear y organizar una comunidad eclesial sin partir de esta conexión sobrenatural con Dios.
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 1,3-6. 15-18.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo en Cristo con
toda clase de bendiciones espirituales, en el cielo.
Ya que en El nos eligió, antes de la creación del mundo, para que fuésemos santos e irreprochables en su presencia, por amor.
Nos predestinó a ser hijos adoptivos suyos por Jesucristo, conforme a su agrado; para alabanza de la gloria de su gracia, de la que nos colmó en el Amado.
Por lo que yo, que he oído hablar de vuestra fe en Cristo, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama y cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.
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