PRIMERA LECTURA
Estas palabras pertenecen a un canto en el que la Sabiduría hace su propio elogio. Constituyen la parte central del libro del Eclesiástico, conocido también con el nombre de "Sabiduría de Jesús Ben-Sirac". La Sabiduría de Dios se introduce aquí en primera persona, se trata de una personificación poética semejante a la usual en nuestros autos sacramentales. Sin embargo, esta función literaria ha dado pie para interpretar el texto refiriéndolo al Verbo o Sabiduría del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad.
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Lectura del libro del Eclesiástico 24,14.12-16.
La sabiduría hace su propio elogio,
se gloría en medio de su pueblo.
Abre la boca en la asamblea del
Altísimo
y se gloría delante de sus Potestades.
En medio de su pueblo será
ensalzada
y admirada en la congregación plena de los santos:
recibirá alabanzas de la muchedumbre de los escogidos
y será bendita entre los benditos.
Entonces el Creador del Universo me
ordenó,
el Creador estableció mi morada:
Habita en Jacob,
sea Israel tu heredad.
Desde el principio, antes de los
siglos, me creó,
y no cesaré jamás.
En la santa morada, en su presencia
ofrecí culto
y en Sión me estableció;
en la ciudad escogida me hizo descansar,
en Jerusalén reside mi poder.
Eché raíces en un pueblo
glorioso,
en la porción del Señor, en su heredad.
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