CLAVES DE ESTE DOMINGO
La celebración de este domingo no resulta fácil. Se nota un cierto cansancio ante tanta fiesta en tan pocos días. Por otra parte, los textos litúrgicos hablan de una temática que suele ser muy poco familiar: Cristo, Sabiduría del Padre, Palabra personificada de Dios que se revela a los hombres.
Sin embargo estamos ante un domingo, en primer lugar, es decir, ante el día del Señor por excelencia, por encima de las fiestas entre semana. Y un domingo que, dentro del encuadramiento de la Navidad, nos presenta una faceta muy hermosa del misterio de Cristo, una faceta que no tiene nada de abstracto ni de ideológico: el Dios Padre creador de todo, ha entrado en la historia concreta de los hombres por medio de la persona de su Hijo. Este Hijo ha sido anunciado en el Antiguo Testamento como la Palabra definitiva de Dios, una Palabra que se ha hecho carne y ha puesto su morada en medio de nosotros.
2. JESÚS ES LA PALABRA DE DIOS.
En Jesús todo es Palabra: sus hechos y sus mismas conversaciones, pero él mismo es Palabra. A través de él se ve a Dios, se experimenta la misericordia del Padre y se alcanza el conocimiento vivo de cómo es Dios mismo: un Dios bien diverso de como lo imaginamos o lo presentamos los hombres: "Para que conociendo a Dios visiblemente, él nos lleve el amor de lo invisible" (prefacio I de Navidad).
Las lecturas de este domingo constituyen un repaso a la historia de la salvación, entre claves distintas, pero con un mismo contenido: El designio de salvación contenido en Dios Padre se actualiza en Jesús, el Hijo encarnado. Por medio de él, que entra a formar parte de la realidad creada, el mundo entero se llena de la salvación de Dios. La entrada de Cristo en el mundo es la revelación de Dios, una revelación que los hombres podemos conocer y acoger personalmente.
3. EL ATEÍSMO Y LA INDIFERENCIA RELIGIOSA.
Para muchos esta Palabra, que es Cristo, no tiene sentido. Dios es un vago recuerdo de la infancia o una idea que surge ante la impotencia o el dolor. Dios está fuera de las preocupaciones y de los hábitos de muchos hombres. El ateísmo y la indiferencia religiosa no es ya un problema de unos pocos, es algo que afecta cada día a mayor número de hombres y mujeres. "Dios no sirve para nada", es un fenómeno de evolución cultural. Y sin embargo los creyentes nos tenemos que enfrentar con esa falsa y utilitarista apreciación de Dios que estaría dispuesta a aceptarle como el recurso en los casos desesperados, o una agencia de seguros milagrosa. Frente a esta pobre idea de Dios, es preciso acercarse al testimonio de Jesús: "A Dios nadie le ha visto jamás, el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer" (Jn 1, 18).
4. ACTUALIZACIÓN LITÚRGICA.
La celebración eucarística es el momento en que los creyentes en el Dios Padre de N.S Jesucristo "experimentan" lo que significa conocer a Dios a través de Jesús. La Palabra que se proclama es revelación, pero también lo es el Cuerpo y la Sangre del Señor que se come en caridad fraterna. Todos son llamados a alimentarse en este renovado banquete preparado por la Sabiduría de Dios.
La comunidad cristiana es depositaria y continuadora de la misión de Jesús. En la raíz del ateísmo y de la indiferencia de muchos está un insuficiente o nulo testimonio del mensaje cristiano. Se hace necesario mostrar el auténtico rostro de Dios en la vida profesional, familiar y social. Los cristianos están llamados a ser rostro de Cristo, a través de ellos se vislumbrará también rostro de Dios. Nutridos por el Pan de la vida (Palabra y Eucaristía) son testigos del que mora entre los hombres.
JULIAN LOPEZ MARTIN
MISA DOMINICAL 1986 nº 1
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