EVANGELIO

El hecho de que Jesús se pusiera en la cola de la vida humana no implicaba una renuncia a su condición divina. La Iglesia, al humanizarse hasta el máximo, no debe desprenderse de su condición divina. Sería una enorme traición al pueblo.



Lectura del santo Evangelio según San Marcos 1,6b-11.

En aquel tiempo proclamaba Juan:

—Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco ni agacharme para desatarle las sandalias.

Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.

Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán.

Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo:

—Tú eres mi Hijo amado, mi preferido.