PRIMERA LECTURA

La figura del siervo del Señor es palabra de esperanza para los cautivos, esclavos de la injusticia. Es una imagen mesiánica, que sabe a Dios en el sufrimiento. En el siervo el espíritu de Dios urge el derecho, la justicia; es luz para todos los que no ven sentido. El modo del siervo es suave, pero firme; no quiebra lo frágil, pero no se quiebra en su misión. Está en todos los que sufren por la justicia. Y da a todos sentido, porque en él está el Dios que libera (Is 52,13-53,12).


 

Lectura del Profeta Isaías 42,1-4. 6-7.

Esto dice el Señor:

Mirad a mi siervo, a quien sostengo;
mi elegido, a quien prefiero.

Sobre él he puesto mi espíritu,
para que traiga el derecho a las naciones.

No gritará, no clamará,
no voceará por las calles.

La caña cascada no la quebrará,
el pábilo vacilante no lo apagará.

Promoverá fielmente el derecho,
no vacilará ni se quebrará
hasta implantar el derecho en la tierra
y sus leyes, que esperan las islas.

Yo, el Señor, te he llamado con justicia,
te he tomado de la mano,
te he formado y te he hecho
alianza de un pueblo, luz de las naciones

Para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la prisión,
y de la mazmorra a los que habitan en las tinieblas.